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No seamos juez y parte

hector_marreroLuego de volver a leer el cuento «Luis Pie» del profesor Juan Bosch me llega a la cabeza la interrogante: «¿Que queda en el PLD de los ideales de su fundador?» y tengo que responderme a mí mismo «No queda nada».

La mayoría de los que me conocen saben cuál es mi posición en cuanto a la decisión del tribunal constitucional.

Entiendo que tenemos un problema de sobrepoblación, entiendo que los recursos que produce nuestro país no son siquiera suficientes para cumplir con las necesidades de aquellos que «CONSTITUCIONALMENTE» son dominicanos, pero eso me hace pensar en cuanto se parece este cuento a la realidad actual.

Voy a enumerar cada personaje con la interpretación que le doy para llevarlo al contexto de nuestra actualidad:

-Don Valentín Quintero: sin duda este personaje encaja perfectamente con el papel que ha jugado a través de los años nuestro gobierno que durante décadas ha sido parte y ahora quiere ser juez.

Don Valentín es el dueño de un Cañaveral que por cuestiones de conveniencia económica decide emplear mano de obra haitiana sin importar que estos sean legales o ilegales, es más me atrevo a decir que solo le interesaban los ilegales, pues debía ser mucho más barato contratarlos. Una noche al pasar por su cañaveral prende su tabaco y lanza el fosforo por la ventana de su vehículo, provocando así el incendio del cañaveral, pero este en vez de auto-analizarse y ver que la culpa del incendio fue suya, encuentra al haitiano Luis Pie con cuatro fósforos en su bolsillo y se le hizo mucho mas fácil solo asignarle la culpa.

-También me atrevo a decir que el grupo de diez o doce hombres que el pobre Luis Pie vio en algún momento como los salvadores que les había enviado el mismo Dios, son el pueblo Dominicano, que buscando en quien descargar la culpa de sus problemas encuentran a Luis Pie culpable sin fijarse que el culpable era aquel que los lideraba.

-Por último el personaje principal Luis Pie, ese haitiano que viene como lo haría cualquiera pasando por su situación a esta tierra en busca de un mejor porvenir para sus hijos, es sometido a los más duros trabajos por personas que solo se mueven por la ambición, como el señor Don Valentín Quintero, pasa por todo ese mar de dolor y malos ratos solo con la esperanza de que sus hijos no pasen por lo mismo.

Luis pie acepto una culpa que no era suya, acepto la humillación y los golpes, solo porque pensaba que sus hijos estaban libres de esa maldición que a él le perseguía, porque sus hijos eran Dominicanos.

Eso le hemos dicho a mas de 200 mil hijos de Haitianos durante años que ellos están libres de esa maldición porque son Dominicanos, aprendieron nuestro idioma, nuestras escuelas le enseñaron a respetar nuestros símbolos patrios, crecieron en esta tierra, sembraron sus sueños y esperanzas aquí y hoy no solo le quitamos la nacionalidad, que era lo que los protegía de esa peligrosa maldición, también le quitamos la IDENTIDAD, porque nuestra constitución les dice que no son Dominicanos, pero la ideología, las costumbres, la cultura, el idioma, el lugar donde crecieron les dice que no son Haitianos, ¿entonces qué son?.

Esto ya no es un asunto constitucional, ni militar, ni político, ni de patriotismo, ni de soberanía es un asunto humanitario, no sigamos los pasos de los que nos gobiernan, no seamos juez y parte.
Por Hector Luis Marrero Castro