Esperanza, Valverde.-Con gran pesar, vemos como al transcurrir del tiempo, nuestras organizaciones comunitarias se fraccionan ante su debilidad institucional, fruto de la inclusión politiquera de un fragmento importante de su membresía.
Es lamentable saber, que Esperanza, hoy no cuenta con un Consejo de Desarrollo, cuya abolición se atribuye a quienes han dirigido los gobiernos locales, que en su afán de agenciarse simpatías corrompen la fragilidad interior de aquellos que más que servirle a un partido, están llamados a jugar un rol protagónico en beneficio de la mayoría.
Esperanza, debe mirar al pasado, salir del letargo y suprimir las pequeñas cosas que le dividen, pues a la fecha, observamos con tristeza, dolor y preocupación, la lucha intestinal de su liderazgo comunitario, acción que corroe el desarrollo colectivo de nuestra gente.
Los comunitarios esperanceños deben tener bien claro, que antes de la pasión partidaria, está su compromiso hacia quienes les eligieron, y jamás debería utilizar a sus dirigidos para granjearse favores y prebendas particulares que en nada benefician al común de sus organizaciones.
Con Juntas de vecinos dividas, liderazgo comunitario apasionado en la politiquería y gobernantes que buscan secuestrar las voces defensoras del pueblo, difícilmente se cristalicen los sueños de la comunidad.
Señores comunitarios, aún estamos a tiempo de deponer actitudes, egocentrismo y despojo partidario, pues los logros de este pueblo, nunca serán posibles si se mantiene la intriga, el odio, el rencor y el resabio.
Amén de herir sentimientos, nuestra opinión solo busca enviar señales de avenencias, puesto que resulta en cierto modo chocante, que siendo las juntas de vecinos las más llamadas a mantener su unidad para la conquista de sus metas, éstas se despilfarren cual sindicato de transporte o partido político.
Por Eduar Espinal
